planta madre

Philodendro Peruviano

La planta tiene como principal atractivo su follaje: las hojas al emerger son completas, al madurar tienen grandes agujeros que en sus hábitats naturales las hacen resistentes a vientos, que las atraviesan sin quebrarlas.

Es de crecimiento lento, sólo algunas hojas nuevas al año y puede alcanzar los dos metros, siempre trepando a algún soporte adecuado, de lo contrario se extenderá como rastrera.

Ubicación

Debe cultivarse a sombra o semisombra, no tolera la luz solar directa durante las horas más calurosas del día. En interiores debe cultivarse en sitios cálidos, húmedos y luminosos, no resiste fríos ni heladas, necesita reparos en patios con inviernos fríos.

Riego

Es una planta rústica que una vez adaptada a su entorno requiere bajo mantenimiento y no es exigente en cuanto a riego, aunque la condición es no excederse ni encharcar la maceta. Esto último puede producir que las hojas se tornen amarillas o marrones.

Como buena planta tropical, prefiere humedad elevada y poca agua pero frecuente, especialmente en los meses de más calor. Si vives en un clima seco, te recomiendo que rocíes sus hojas a diario.

Reproducción

Emite numerosas raíces aéreas, que le permiten anclarse al suelo o al tutor; es fácil de propagar a través de gajos con raíces, similar a la propagación del potus, en verano y colocando los segmentos directamente en tierra.

Información Adicional

Si las hojas no generan los agujeros, algo normal en hojas jóvenes, en hojas ya maduras las causas más probables son la escasez de iluminación, el aire frío y falta de agua o de abonado. En plantas de gran altura generalmente se debe a que el agua y los nutrientes no alcanzan las hojas superiores. Las raíces aéreas deben introducirse en el sustrato o dejar que crezcan en un soporte húmedo (pulverizarlas es una buena opción)

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