planta madre

Rosa del desierto

Planta Rosa del desierto en "planta madre" RosarioCUIDADOS

Las rosas del desierto (Adenium) son suculentas magníficas, con escultóricos tallos y exuberante floración.

ILUMINACIÓN.

Son plantas exigentes de luz. Deben tener por lo menos 6 horas de sol al día, de lo contrario no crecen bien. En ausencia de luz solar, también pueden ocurrir dos cosas: el escaldado (débil crecimiento de longitud) y una tendencia a buscar la luz, haciendo que la planta se torne torcida hacia un lado.

La Rosa del desierto necesita una exposición a pleno sol en exterior y con varias horas de sol directo en interior.

TEMPERATURA.

Se suelen emplear como plantas de interior y como bonsai, aunque es posible cultivarlas en el exterior siempre que esté bien protegida pues no les gusta que la temperatura descienda de los 10 ºC. A baja temperatura, su metabolismo es muy lento y se vuelve entumecido. Cuando se expone al frío, las hojas se vuelven amarillas y caen. En estas condiciones, el riego debe ser bien espaciado. Un invernadero sería una salida interesante para mantener la planta en crecimiento vegetativo en lugares con el invierno más severo. Pueden perder las hojas en invierno pero las vuelven a producir en primavera.

SUSTRATO.

El sustrato para las rosas del desierto es muy específico, pero fácil de componer. El suelo deberá estar muy bien drenado y ser algo rico en materia orgánica.

Rico en potasio, fósforo y calcio, suave y esencialmente con un buen drenaje. Sin embargo, con un sustrato drenable, a menudo se pierden nutrientes, que son constantemente arrastrados durante el riego y la lluvia, para resolver este problema los fertilizantes suplementarios son muy bienvenidos. El nitrógeno es un nutriente que se debe utilizar con precaución, ya que puede causar el desarrollo excesivo en la planta.

NUTRIENTES PARA LA FLORACIÓN.

Los principales nutrientes para la floración, en orden de importancia, son: potasio, fósforo y calcio. Sin embargo, se debe evitar el exceso de nitrógeno. En el caso de NFP (nitrógeno, fósforo y potasio), busque una medida de tipo 5-8-8 o 5-10-10

FERTILIZACIÓN NATURAL Y ORGÁNICA.

Se utiliza cascara de banana, harina de hueso y algún compuesto orgánico.

Bastara con abonar un par de veces en verano con algún fertilizante especial para cactus y suculentas.

ADAPTACIÓN.

Si compraste tu planta en un vivero es normal que las hojas se vuelven amarillas y caigan. Esto es normal, ya que cambiaron drásticamente el medio ambiente. No trasplante o coloque abono hasta que tu planta está totalmente adaptado a la nueva ubicación, lo que demuestra el crecimiento.

RIEGO.

Necesitan muy poco riego a razón de un aporte de agua cada 15 días en primavera y verano e ir reduciendo en otoño hasta casi eliminarlos en invierno (época de reposo).

PODA.

Las podas pueden estimular floraciones, pero hay que tener mucho cuidado porque pueden dañar la planta, cicatrizar con canela en polvo.

PLAGAS.

Pueden ser atacadas por mosca blanca o por pulgones, pero lo que más teme es el exceso de agua y el frío.

 

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